Simjat Toráh es el día en que se termina la lectura de los cinco libros
de Moisés, que ha venido desarrollándose durante todo el año en los
oficios religiosos; e inmediatamente se procede a reiniciar la lectura con
el primer capítulo del Pentateuco. este hecho se celebra con ceremonias
llenas de colorido y amenidad, demostrativas del goce íntimo que la
lectura de la Toráh proporciona al judío.
Los rollos son extraídos del arca sagrada y paseados en solemne
procesión alrededor del altar. Al final del cortejo marchan los niños,
agitando banderillas en sus manos. A cada vuelta del cortejo la
congregación entera rompe en cánticos y expresiones de júbilo.
Desde las galerías superiores se arrojan nueces y golosinas que los
niños recogen en medio del imaginable entusiasmo. Nunca, como en este
día, irrumpe con tal franqueza el regocijo en el sagrado recinto.
Para que nadie quede excluido de la satisfacción de leer un capítulo de
la Toráh, los niños menores de 13 años son admitidos a su lectura. De
esta suerte, toda la congregación colabora en el homenaje al Libro sacro,
y exterioriza por igual su júbilo interior.
Este estado de ánimo sigue reinando luego en el hogar, donde la cena
tiene el carácter de los grandes días festivos, y se realizan animadas
reuniones. La capacidad para la alegría ingenua, privativa de las almas
limpias, parece haberse preservado en el judío a través de los largos
siglos de dispersión.
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