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Encienda sus altoparlantes y reciba nuestro saludo |
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AÑO NUEVO
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"El primer
día del mes séptimo debe ser día sagrado, y en él se sonarán las
trompetas". (Levítico 23. 24).
"Y el séptimo mes, al
primero del mes tendréis santa convocación: ninguna obra servil
haréis; os será día de sonar las trompetas". (Números 23.1).
Rosh Hashaná, celebrado
el 1º y 2º día de Tischri, corresponde al año nuevo judío. Pero su
significación es mucho más amplia que la simple iniciación de un
ciclo: a la idea de tiempo se unen conceptos de responsabilidad y
de juicio, que confieren a esta festividad su carácter grave y
solemne. |
DENOMINACIONES DE ROSCH HASHANA
Correspondiendo a sus
diversas significaciones, encontramos en la liturgia tres nombres para
Rosh Hashaná: Yom Terúa, o sea día en que se debe hacer sonar el
Shofar.
Yom Hasicarón, día del
recuerdo. Dos clases de remembranzas acuden a la mente del judío: la
de su responsabilidad como hijo de Israel, y la de sus actos
personales en el año transcurrido. Un ciclo de vida se ha cerrado, con
su maraña de alegrías y tribulaciones; y antes de transponer el umbral
del nuevo año, se hecha una mirada retrospectiva sobre la propia
conducta y se pide a Dios la absolución de las faltas cometidas.
Porque Rosh Hashaná es también:
Yom Hadin, el día del juicio.
El sentido de la responsabilidad que cada ser humano tiene por sus
acciones, es el que imprime a este día su severa condición; pues el
hombre puede encaminar su vida y emplear buena o malamente las fuerzas
que Dios pone a su alcance. Y ante la inminencia del juicio divino
sobre los frutos de ese libre albedrío, el ser humano invoca clemencia
y ruega: "Inscríbenos en el libro de la vida, de la redención y
salvación". Al saludarse en esta fiesta los israelitas dicen: "Leshaná
Tová Ticatevu", ("Sed inscriptos para un año bueno").
ROSH HASHANA EN EPOCAS ANTIGUAS
Ni en los libros de la
Biblia, ni en los textos sagrados anteriores a la época del segundo
Templo, aparece el nombre de Rosh Hashaná. La celebración de esta
festividad comienza sin duda en años inmediatamente posteriores a la
destrucción de ese santuario, pues en la literatura tanaítica (siglos
I a III D.C.), figura el 1º de Tischri como Rosh Hashaná. Ya entonces
se consideraba que éste era el día en que Dios juzga al hombre y
decide su destino para el año entrante.
Desde un principio, Rosh
Hashaná fue una fiesta celebrada únicamente en el templo, y su
ceremonial ha variado muy poco hasta hoy. Excepción hecha de las
plegarias que se intercalaron posteriormente, las lecturas sagradas
eran casi las mismas que en la actualidad, y el Shofar intervenía
también en el oficio con su estridente sonido.
Las blancas vestiduras del
Jazan, los albos cortinados, realzaban ya entonces, como hoy, la
solemnidad del día.
COSTUMBRES
Las escasas variedades que
ostenta la mesa de Rosh Hashaná, tiene un sentido simbólico. Así, el
pan -la Jalá- suele hacerse redondo, por analogía con el año, círculo
sin principio ni fin.
Un trozo de pan o de manzana
remojada en miel, que se toma al comenzar la comida, simboliza un año
dulce y placentero. El pescado, manjar predilecto judío, no falta en
esta ocación: es costumbre servir la cabeza al amo de la casa, en
recuerdo de la promesa bíblica: "Y te pondrá Dios por cabeza y no por
cola, cuando obedecieres a los mandamientos del Eterno, tu Dios".
(Deuteronomio 28.13).
Acompañando una bendición que
se pronuncia durante la segunda cena de Rosh Hashaná, suele gustarse
una fruta de la estación, que no se ha comido aún en la temporada, y
que viene a representar la iniciación de algo nuevo, en este caso el
año.
EL SHOFAR
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Ningún instrumento, por grave o retumbante que sonara su voz,
lograría llegar al corazón y al espíritu del judío con la misma
efectividad conque llega a ellos el toque ronco del Shofar. Sonido
peculiar, estridente, falto de armonía, ¿Cómo se explica que esa
voz, surgida de un cuerno de carnero, tenga la virtud de
sobrecoger a los oyentes, llenándolos de una emoción en que se
mezclan por igual el temor y la esperanza? |
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Es que ese símbolo y su
sonido van enlazados a recuerdos de los primeros patriarcas, de la
antigua patria y de sus magnas efemérides. Mientras el Shofar llena el
recinto con su despareja voz, desfilan por la mente del judío escenas
de Canaán, donde sus más remotos antepasados eran pastores; recuerda
el sacrificio de Isaac, que Abraham estuviera a punto de ofrecer
a Dios y que después de la intervención salvadora de Dios sustituyó
sustituyó con el holocausto de un carnero; evoca las tantas ocaciones
en que el Shofar llamó a los israelitas a la lucha por la patria; y el
día solemne en que, precedida por los sones del Shofar, fue promulgada
la Ley. Y a esas visiones del pasado se mezcla la fe en algo por
venir: el Mesías, cuya vuelta será también anunciada por el Shofar.
En el campo más limitado del
presente, el Shofar sirve de heraldo al año nuevo y de toque de clarín
para las conciencias judías. Las invita a recapacitar sobre el año ido
y a implorar el perdón de Dios por las faltas cometidas. |