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Januca
A pesar que en su
tiempo Jesús claramente observó y celebró Januca (Juan 10:22-23), los
cristianos en su mayoría tienen poco, por no decir ningún aprecio, por
esta festividad de Januca La fiesta posee un significado inusual para
nosotros hoy debido a que marca la primera batalla del pueblo de Dios
contra del humanismo. El propósito real de Januca es conmemorar la
intervención de Dios a favor de Su pueblo Israel en la lucha contra el
humanismo y mostrar el extraordinario milagro que acompaña a la victoria
obtenida por el pueblo de Israel. Para entender Januca debemos estudiar la
historia del Imperio Griego a partir de la conquista hecha por Alejandro
el Grande.
Alejandro Magno
arrasó con el mundo civilizado de su época imponiendo en los pueblos
conquistados el estilo particular de vida y civilización perteneciente a
los griegos. A partir de allí, casi con fervor evangelista, el imperio
griego avanza a paso agigantado implantando su cultura, sistema y estilo
de vida en todo lugar. Los griegos declaraban haber logrado el desarrollo
de un estilo verdadero de vida muy superior y estaban decididos a
“ministrarlo” al resto de las comunidades bárbaras. Es importante acotar
que Alejandro al conquistar inicialmente la zona no se relaciona mucho con
los judíos permitiendo a Israel convivir con relativa tranquilidad. Sus
sucesores, sin embargo, no lo hicieron así.
El reino se divide
después de la muerte de Alejandro en cuatro subreinos. La zona del
Creciente Fértil es sometida al control de los Seleucidas (Mesopotamia) y
Ptolomeo (Egipto). La tierra de Israel y sus alrededores queda bajo
jurisdicción de uno u otro subreino dependiendo de la fuerza de cada uno
en su determinado momento.
En el año 198 AC un
ambicioso nuevo gobernante del reino Seleucida de nombre Antíoco III entra
en escena. Antíoco III deseaba unificar el imperio griego y renovar el
proceso de Helenización (implementación del estilo de vida de los griegos)
en el mundo civilizado de entonces. Israel había podido resistir el efecto
de la Helenización mucho más que cualquier otro pueblo de aquellos
conquistados, a pesar de estar dentro de la zona de mandato de Antíoco III.
El gobernante se dispone entonces a Helenizar completamente a Israel.
Fallece Antíoco III y le sucede Antíoco IV conocido también como Antíoco
Epifanes, quien impulsa vigorosamente el proceso de su antecesor. Antíoco
Epifanes proscribe la práctica de la religión del judaísmo, es decir les
prohibió a los judíos orar a su Di-s, cumplir con sus costumbres y
estudiar su Torah. Además colocó un ídolo (a semejanza de él) de Zeus, el
dios griego, en el altar del sagrado Templo de Jerusalén y mancilló el
Templo sacrificando un cerdo en el altar. Después de esto, Antíoco obligó
a la fuerza a los judíos a rendir culto a los dioses griegos del
ritualismo pagano.
Pero en Modiín,
pequeño pueblo ubicado al norte de Jerusalén, la familia Jashmonaí se
resiste. Pronto uno de los hijos de la familia, Judas Macabeo,
sobresaldría como líder militar de la resistencia. Por toda la tierra los
judíos se unieron a Judas Macabeo como fuerza opositora armada a la
iniciativa griega. Judas recibe el nombre de Macabeo (“martillo”), se
decía que Dios aplastaba a los griegos por medio de Su martillo Judas. Es
así como a este grupo de luchadores de resistencia contra los griegos eran
conocidos como Macabeos. Judas Macabeo y los que luchaban junto a él se
preparaban para las batallas ayunando y orando. Obviamente la unción de
Dios estaba sobre los Macabeos porque a pesar de luchar contra fuerzas
superiores y con las probabilidades en contra alcanzaron importantes
victorias. Eventualmente, los Macabeos desalojaron a los griegos de Judea,
Jerusalén fue liberada y el Templo sería purificado. Se encendieron las
lámparas de la Menorá del Templo al mismo tiempo que rededicaron el
Templo, instituyéndose una fiesta de ocho días. De ahí, que la duración de
la fiesta de Janucá o de “Dedicación”, es cada año de ocho días
iniciándose el 25 de Kislev y conmemora la liberación de los griegos.
¿Qué significado
encierra Janucá para nosotros? El proceso de Helenización al que se
opusieron los Macabeos ha conseguido arrasar desde entonces el mundo
entero. En realidad, nuestra actual sociedad, es decir, Estados Unidos de
América, se halla casi enteramente humanizada y ejemplifica el pensamiento
griego mucho más que cualquier otra sociedad en la historia. La influencia
del pensamiento helenista es tan peligrosa y destructiva en el presente
como lo era en el tiempo de los Macabeos. Podemos notar cuán fuerte es el
avance de la cultura griega al considerar el asesinato de niños mediante
el aborto, la oposición a incorporar todo lo que sea bíblico dentro de la
educación y la anarquía y rompimiento general de las leyes existentes de
nuestra sociedad.
Hoy, el terreno de la
lucha se debate entre los que claman el nombre de Dios y aquellos que no
lo hacen. La persona que tiene temor y reverencia por el Santo de Israel y
Su Torah (ley) conduce su vida en función a esta ley porque sabe que ahora
y al final cada cual responderá ante Dios por todo lo que ha hecho en esta
vida. El humanista no conoce ni reverencia a Dios y se mofa de este
concepto reconociendo solo la responsabilidad que se tiene ante uno mismo.
Vemos entonces como
el conflicto original resultante en la observancia judía de la festividad
de Janucá nos anuncia la batalla por venir en el planeta. Este patrón a
menudo se observa en la historia del pueblo judío. El primer punto de
resistencia y por consiguiente la primera batalla, sucedió en Israel.
Ahora el campo de batalla se ha esparcido por toda la tierra. Esta no
constituye una nueva batalla, sino simplemente la continuación de la
batalla anterior, el conflicto es exactamente el mismo. La parte final del
conflicto se ejecutará en Jerusalén. A medida que Israel entienda más
sobre su posición en el plan de Dios y en correspondencia actúe aplicando
e implementando Su propósito la lucha será mucho más desgarrante e
intensa. De hecho ya empezó. Zacarías señala que Dios hará que Jerusalén
sea copa de vértigo de todas las naciones (Zacarías 12:2). Ezequiel dice
que todas las naciones se reunirán para ir contra Israel y Jerusalén
(Ezequiel 38 y 39). Cuando lo hagan, la Gloria de Dios romperá adelante
destruyendo los ejércitos invasores y toda la tierra sabrá que el Santo de
Israel es el único Dios. Será el fin de la Helenización, la filosofía
griega y el humanismo. Nuevamente, Zacarías declara que después de este
tiempo todas las naciones subirán cada año a adorar en Jerusalén (Zacarías
14:16).
Los creyentes fieles
de Israel comienzan a asumir su posición. Al respecto los seguidores del
Mesías Jesús no debemos considerarnos separados o apartados de Israel. La
batalla reverencial de Dios en asuntos de importancia como el aborto y el
respeto de la ley es aquí exactamente la misma que la batalla por Israel.
Los verdaderos creyentes de Israel y de este país han sido aislados y
satanizados. Vivimos en verdad días grandiosos. Creemos que son
precisamente las señales anunciadas justo antes de la venida de nuestro
Señor. ¿Está usted preparado para mantenerse firme en esta lucha?
Escrito por: Ken
Garrison, B.S., M.S.,Th.M.
Ken es el Pastor de la iglesia Fellowship Church de Casselberry, Florida.

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